domingo, enero 10, 2010

Hay un títere, pulpo violeta
Que se quedo sin titiritero y sin mar
Hay almas que se quisieron tanto en silencio
Que cuando nacieron las palabras no encontraron nada para decirse.
Hay una puerta que se abre
Y sin embargo; no hay nadie que quiera cruzarla
Hubo una vez un hombre preñado de palabras
Que cuando nacían se estrellaban contra las paredes
Porque los oídos se hicieron sordos a voluntad
Hay un mundo de soledades acompañadas
Pero nadie quiere romper las banderas de sus propias tristezas
La marcha de empleados inútiles continua hacia el hambre y la desesperación
No hay tiempo para arrepentirse, no podemos devolver el tiempo.

En mí


La Juana está sentada en un rincón…
Café y cigarrillo en las manos, me observa.
Sonríe…
Coqueta, recoge y acomoda sus cabellos
Sin dejar de mirarme
Sé que me desea, se que quiere hacerme suyo
Sé que quiere que la tome entre mis brazos
Y cual las raíces entramadas y profundas del manglar
No la deje irse

Pero yo no la quiero ahora
Aunque es inútil
Esta presente
En mis sueños
En las noches de contemplar las estrellas
En las cenizas de mi cigarro
Fundida en mi piel
En los poros
Sé que me ama
Yo no la deseo
Pero no quiere irse
No

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